viernes, 28 de septiembre de 2012

Mi padre, mi amor. Minea





Querido Padre:

Espero que perdones mi demora. He retrasado mucho tiempo esta misiva. Te debía una carta, unas palabras, un pequeño homenaje y me disculpo por no haberte escrito antes.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Opciones. Alvaro


Llego unos minutos tarde a nuestra reunión. En el despacho, Anna está esperando sentada al otro lado de la pequeña mesa de cristal. Ella no me ve y aprovecho para observarla desde la puerta. Su aspecto, como siempre, es impecable.  Lleva un traje de raya diplomática y el pelo recogido en un moño alto. Sus gafas de pasta negra no consiguen ocultar el poder de su mirada, de un color azul claro casi plateado.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El final del verano. Rocío



Cuando los últimos rayos solares se perdieron en el horizonte, el hombre suspiró y tachó el 21 de septiembre de su calendario de Enfermeras Solidarias. Después apiló en el almacén todas las mesas y sillas de su chiringuito y candó la puerta. Luego cogió la escoba y barrió con paciencia toda la arena artificial, sacudiéndola en la piscina para que se uniera a la arena del fondo. Finalmente, quitó el letrero que prometía: “Ningún verano sin playa. Aunque sea en Soria”.

martes, 31 de julio de 2012

Nínfulas de agua dulce. Rocío.


Picaba tanto el sol que no se podía estar fuera del agua. ¿Por qué le era tan difícil de entender a la señorita Maggs? Que ella, Connie Walters, aprovechara cualquier momento para bañarse en el lago no era cuestión de indisciplina o de falta de respeto a la autoridad: era una necesidad. La niña aprobó su propio razonamiento y volvió a sumergir la cabeza.

miércoles, 25 de julio de 2012

Celo. Rocío.



Le despertaron las gotas de agua estrellándose contra el cristal de la ventana. Con los ojos cerrados, el hombre intentó recordar dónde estaba. Desistió al notar una punzada en las sienes. Abrió los ojos y se sobresaltó al notar la mirada verde de la mujer con la que compartía la cama.
—Por fin despiertas —dijo ella. Hablaba ronroneando, con falsa pereza—: Te encontré en la calle, inconsciente. Puedes quedarte aquí hasta que te recuperes.
El hombre asintió y se levantó en busca de la ducha. Ella sonrió felinamente, calculando la dosis para mantener sometido a su nuevo amante.

Cuatro Lunes. Minea.



La descubrió un lunes por la tarde, en la esquina de la calle Barquillo, cuando ella salía de trabajar. Era una mujer bella y delicada, de rostro sonriente. Calculó que en un mes sería suya. El primer lunes se quedó paralizado y no pudo acercarse. El segundo se retrasó en la hora y sólo vió cómo se alejaba. El tercero, la abordó con ojos llenos de lujuria y ella le insultó y salió corriendo. No pasaba nada. Aún le quedaba otro lunes para violarla.

La hermana. Minea.



Acechas mi sonrisa, mi mirada y mi corazón. Observas mis movimientos al andar, mis posturas al sentarme. No son sólo mis vestidos, ni mi pelo adornado, ni el bolso que estrené ayer. Tienes envidia de mi. Lanzas maldiciones porque no vives como yo y desconoces cómo formarte una vida propia. Me preocupas desde que luchabas contra mi por el amor de papá. Y ahora, tiemblo al ver cómo contemplas a mi futuro marido.  

sábado, 21 de julio de 2012

martes, 17 de julio de 2012

Haiku. Josheras.





Fue tan bueno lo de ayer, me emocionó tanto, que esta mañana mientras fregaba me salió este haiku:



Noche de parque


escritura, palabras


sueños sin fin.





Va por tí, Rocio.

miércoles, 11 de julio de 2012

Papás. Alvaro


Les reunió a todos una noche a la mesa. “Tengo que contaros algo”, dijo. Ellos continuaban con el ajetreo de la cena sin prestar demasiada atención.