miércoles, 7 de mayo de 2014

A la mañana siguiente. Alvaro

Cuando estaban casi desnudos y besándose él la interrumpió.

 –Espera, vamos a pasarlo aún mejor -dijo  sacando una bolsita trasparente llena de un polvo blanco.

 –¿Es coca? -Había preguntado ella. Él había sonreído. Contestó algo que a ella le sonaba a una de las siglas que utilizaban a diario en el trabajo.

 –Lo llaman la droga del amor –le explico él-. Potencia todas las sensaciones, ¿la has probado alguna vez no?

Aquel había sido el punto de inflexión de la noche. Cristina había vacilado un momento. Decir que no habría significado reconocer lo que llevaba atormentándola  toda la noche. No tenía nada que ver con ese chico al que le sacaba suficientes años para que los desconocidos  los mirasen con un punto de suspicacia al verlos juntos.

Todo había comenzado para Cristina esa misma mañana en la oficina. El que fuese semana santa y que sus compañeros hubieran decidido coger vacaciones en el último momento no fue una buena forma de comenzar el día. Se suponía que iban a venir para trabajar juntos en una campaña que tenían que presentar a final de mes. Sin embargo uno le había mandado un email y otro había dejado un mensaje en su buzón de voz excusándose.  Así que le habían dejado plantada y ella había ido para nada.  Perdida en aquella oficina llena de espacios vacíos una voz masculina le sobresaltó.

-¿Es que somos los únicos pringaos que vamos a currar esta semana?

Levantó la cabeza para ver dos filas más atrás al becario de producción. "El becario mono", como lo llamaban sus compañeros. Les había oído hablar de él en varios cafés, andaban siempre discutiendo si era o no era gay. Ella apenas había reparado hasta aquel momento en él, pero ciertamente tenía buena planta. Alto y con una melena de rizos que caía despreocupadamente sobre unos hombros anchos.

-Bueno, yo al menos mañana ya no vengo. Eso lo tengo claro –contestó ella.

-Afortunada tú.

Luego él se había acercado para tomar un café a media mañana,  volvió a mediodía para acompañarle al bar a comer  un sándwich de pollo y por la tarde para tomar un refresco de la máquina. Cuando se acercaba la hora de la salida él había apareció de nuevo y le propuso tomar una copa después del trabajo. Cristina se lo había quedado mirando. ¿Acaso estaba ligando con ella? Ella que siempre había estado en contra de mezclar lo personal con lo profesional…  Claro que no tenía por qué enterarse nadie.

Llevaban unas cuantas copas en un bar demasiado moderno cuando él le propuso tomar la última en su apartamento. Ella se levantó de la silla alta para poner alguna excusa y entonces se sintió mareada. Afortunadamente él estaba allí para cogerla en sus brazos y de paso plantarle un beso por lo que no hizo falta que contestase a la pregunta. Al llegar a su casa a Cristina le sorprendió aquel enorme apartamento en la última planta de un edificio rehabilitado.

-Vaya, ¿vives tú sólo aquí?- le había preguntado. Él le contó que tenía un compañero de piso, pero que hacían vidas independientes y apenas lo veía. Tampoco hubo mucha más conversación, cuando se quiso dar cuenta estaban en el sofá, medio desnudos y entonces fue cuando Cristina decidió probar "la droga del amor". Después entra risas le dijo que no sentía  nada diferente pero él le dijo que había que esperar… a partir de ahí todo se volvió borroso.

Ahora a la mañana siguiente, Cristina no consigue recordar que pasó después. Tan solo llegan a su cabeza algunos flases. Posturas que nunca creyó que podría experimentar. Sudor y excitación.  Gritos de placer…. Podría intentar hacer memoria si no fuera por el dolor de cabeza que casi le impide moverse de la cama. Como un tambor golpeando en su sien, le va a costar mucho trabajo levantarse, piensa. Entonces recibe el primer mensaje en su móvil, y al leerlo un escalofrío recorre su cuerpo desnudo.

"Suerte que hoy no trabajas, yo ya estoy en la oficina jejeje"

Cristina empieza a temblar, comprueba el destinatario, sí, es de él. Del becario. Entonces llega un segundo mensaje igualmente aterrador:

"Quédate durmiendo lo que quieras, cuando salgas cierra de portazo"

Está a punto de desmayarse pero el horror continúa al recibir un tercero.

"Te he dejado unas toallas encima del armario por si quieres ducharte. Un beso"

Desde la cama ve el armario y en efecto las toallas están allí. Pero eso a ella le da igual. Lo único que le importa, lo que le aterroriza, es que si el becario ya está en la oficina… entonces... ¿quién demonios es el hombre es que está durmiendo en la cama de espaldas a ella?

sábado, 1 de marzo de 2014

miércoles, 29 de enero de 2014

El juego. Minea.



Limítense a permanecer sentado y descansen: traten de divertirse con esto: Es el último cuento que van a escuchar (o leer) en su vida o casi el último. 

La puerta estaba cerrada con llave. Dana y Odile permanecían inmóviles en sus respectivas sillas, frente a un papel en blanco, con un lápiz en la mano. Las manos les temblaban y tenían los ojos llorosos. “Para mi familia… escribía Dana… mientras que Odile no atinaba a comenzar la carta. Ambas se cruzaban miradas furtivas, repletas  de miedo.

martes, 28 de enero de 2014

Espíritu Post - Navideño (de la fiesta de la Natividad)







Asumo que no existe otra razón más que la vagancia, por la cual no he escrito y después me he sentido mal porque he dejado a un lado mi relación con las letras y los relatos. Podría decir que me han sucedido muchas cosas, pero en realidad, no han sido tantas ni tan importantes como para causarme tristeza o depresión o falta de inventiva. O sea, que lo que quiero decir es que no tengo excusa, que he abandonado a Byron en la estación

martes, 31 de diciembre de 2013

A todos los guarecidos en La Guarida, feliz Año 2014, cargado de letras, de silabas, de palabras.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Tarjeta de navidad

OTOÑO EN MÍ

  a los frutos del otoño,

sí a la castaña, la almendra,

a la piña y al piñón.

a las castañas calientes

asadas en el carbón.

  a las almendras partidas

sacando su corazón.

A las piñas bien cerradas

apretadas en un bol,

para adornar bien la casa

sencilla decoración.

a las hojas de los árboles

aun perdiendo su verdor

hojas grandes y pequeñas

y de distinto color,

amarillas y tostadas,

oscuras con resecor,

que como pájaros vuelan,

a veces, en un montón,

y brillando con la luna

o con los rayos del sol,

permitiendo mis pisadas,

ablandando mi talón.
 

Sí a los árboles desnudos,
desnudos, sin una flor,
con su tronco acorchado,
en sus ramas un muñón,
si los miro siempre veo
figuras que dan amor,
que me abrazan con sus ramas,
o que les abrazo yo.
Sí al amanecer rojizo,
que juega a esconder el  sol,
que el otoño lo camufla
con sus nubes de algodón.
Sí a la vejez que hace,
que esto pueda escribir yo
tras muchos otoños vividos
observando  alrededor.
Josheras.
 
 

 

lunes, 12 de agosto de 2013

Noche de Perseidas (lluvia de microrrelatos). Rocío.





ESOS CIELOS
La estrella nació negra y por eso la expulsaron del firmamento. Cayó a la tierra y se rompió en mil pedazos, que tiñeron todo lo que entró en contacto con ellos. Sí, mi vida, nosotros tenemos piel de estrella.

LLUVIA DE LETRAS
Ayer llovieron verbos. Eran grandes y encharcaban el suelo. Los niños se divirtieron mucho saltando a través de los pequeños piélagos. Antesdeayer llovieron adjetivos. Eran finos como agujas y a los ancianos les gustaba cómo repicaban en su espalda, deshaciendo los nudos de sus músculos. Hoy espero que lluevan sustantivos. Sólo ocurre una vez al mes y apenas notas el frescor, pero esa noche todos soñamos cuentos. 

NOCHE
Déjame coger tu mano, vamos. No tengas miedo. Las pesadillas asustan, pero no dejan de ser mentiras forjadas por tu mente. Pero mi mano, ésa que sale de debajo de la cama presta a agarrar la tuya, es de verdad.

jueves, 6 de junio de 2013

El pelo de Mari Sue. Minea.



Aquel domingo, cuando despertaron a media mañana, Mary Sue estaba completamente calva. Frederic ahogó un grito de espanto cuando la vió y se quedó inmóvil, pálido, con la boca en forma de O. Cuando ella se llevó las manos a la cabeza, entró en una crisis de histeria, al comprobar que lo que le decía su marido era cierto, no le quedaba ni un solo pelo en la cabeza.

jueves, 30 de mayo de 2013

Regalame tu olvido. Minea.



Te amo, te amo, te amo… ¡Mi amor, sólo deseo verte!

 ¡Ay! Aquella carta la rompí hace mucho tiempo, pero no he logrado borrarla de mi memoria. Estaba llena de ansia. Había logrado localizarme.

lunes, 29 de abril de 2013

Monólogo por Obligación. Alvaro



Monólogo. Sin posibilidad de dialogo, monólogo.
Siempre me gustó conversar, desde pequeña. Mi madre decía: “niña, hablas hasta con las paredes”. Por eso al principio lo que más extrañé fue el silencio. Mis gritos se perdían en el vacío de mi casa. Mi gran casa.