miércoles, 29 de enero de 2014

El juego. Minea.



Limítense a permanecer sentado y descansen: traten de divertirse con esto: Es el último cuento que van a escuchar (o leer) en su vida o casi el último. 

La puerta estaba cerrada con llave. Dana y Odile permanecían inmóviles en sus respectivas sillas, frente a un papel en blanco, con un lápiz en la mano. Las manos les temblaban y tenían los ojos llorosos. “Para mi familia… escribía Dana… mientras que Odile no atinaba a comenzar la carta. Ambas se cruzaban miradas furtivas, repletas  de miedo.

martes, 28 de enero de 2014

Espíritu Post - Navideño (de la fiesta de la Natividad)







Asumo que no existe otra razón más que la vagancia, por la cual no he escrito y después me he sentido mal porque he dejado a un lado mi relación con las letras y los relatos. Podría decir que me han sucedido muchas cosas, pero en realidad, no han sido tantas ni tan importantes como para causarme tristeza o depresión o falta de inventiva. O sea, que lo que quiero decir es que no tengo excusa, que he abandonado a Byron en la estación

martes, 31 de diciembre de 2013

A todos los guarecidos en La Guarida, feliz Año 2014, cargado de letras, de silabas, de palabras.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Tarjeta de navidad

OTOÑO EN MÍ

  a los frutos del otoño,

sí a la castaña, la almendra,

a la piña y al piñón.

a las castañas calientes

asadas en el carbón.

  a las almendras partidas

sacando su corazón.

A las piñas bien cerradas

apretadas en un bol,

para adornar bien la casa

sencilla decoración.

a las hojas de los árboles

aun perdiendo su verdor

hojas grandes y pequeñas

y de distinto color,

amarillas y tostadas,

oscuras con resecor,

que como pájaros vuelan,

a veces, en un montón,

y brillando con la luna

o con los rayos del sol,

permitiendo mis pisadas,

ablandando mi talón.
 

Sí a los árboles desnudos,
desnudos, sin una flor,
con su tronco acorchado,
en sus ramas un muñón,
si los miro siempre veo
figuras que dan amor,
que me abrazan con sus ramas,
o que les abrazo yo.
Sí al amanecer rojizo,
que juega a esconder el  sol,
que el otoño lo camufla
con sus nubes de algodón.
Sí a la vejez que hace,
que esto pueda escribir yo
tras muchos otoños vividos
observando  alrededor.
Josheras.
 
 

 

lunes, 12 de agosto de 2013

Noche de Perseidas (lluvia de microrrelatos). Rocío.





ESOS CIELOS
La estrella nació negra y por eso la expulsaron del firmamento. Cayó a la tierra y se rompió en mil pedazos, que tiñeron todo lo que entró en contacto con ellos. Sí, mi vida, nosotros tenemos piel de estrella.

LLUVIA DE LETRAS
Ayer llovieron verbos. Eran grandes y encharcaban el suelo. Los niños se divirtieron mucho saltando a través de los pequeños piélagos. Antesdeayer llovieron adjetivos. Eran finos como agujas y a los ancianos les gustaba cómo repicaban en su espalda, deshaciendo los nudos de sus músculos. Hoy espero que lluevan sustantivos. Sólo ocurre una vez al mes y apenas notas el frescor, pero esa noche todos soñamos cuentos. 

NOCHE
Déjame coger tu mano, vamos. No tengas miedo. Las pesadillas asustan, pero no dejan de ser mentiras forjadas por tu mente. Pero mi mano, ésa que sale de debajo de la cama presta a agarrar la tuya, es de verdad.

jueves, 6 de junio de 2013

El pelo de Mari Sue. Minea.



Aquel domingo, cuando despertaron a media mañana, Mary Sue estaba completamente calva. Frederic ahogó un grito de espanto cuando la vió y se quedó inmóvil, pálido, con la boca en forma de O. Cuando ella se llevó las manos a la cabeza, entró en una crisis de histeria, al comprobar que lo que le decía su marido era cierto, no le quedaba ni un solo pelo en la cabeza.

jueves, 30 de mayo de 2013

Regalame tu olvido. Minea.



Te amo, te amo, te amo… ¡Mi amor, sólo deseo verte!

 ¡Ay! Aquella carta la rompí hace mucho tiempo, pero no he logrado borrarla de mi memoria. Estaba llena de ansia. Había logrado localizarme.

lunes, 29 de abril de 2013

Monólogo por Obligación. Alvaro



Monólogo. Sin posibilidad de dialogo, monólogo.
Siempre me gustó conversar, desde pequeña. Mi madre decía: “niña, hablas hasta con las paredes”. Por eso al principio lo que más extrañé fue el silencio. Mis gritos se perdían en el vacío de mi casa. Mi gran casa.

jueves, 4 de abril de 2013

Levando Anclas. Minea






A las cinco de la tarde, Mr. Garcia, se disponía a tomar el té, como todas las tardes. Giraba la cucharilla, pensativo. Había cerrado las ventanas y encendido el fuego. Tenía las manos frías y quizás también el alma. Estaba tardando demasiado tiempo en tomar la decisión.

El trasgo. Minea.



Había subido a la cornisa de un gran edificio. Su intención era abandonar el mundo. Estaba triste y sólo. Se había quedado sin un hogar donde poder vivir. La dueña de su antigua casa, cansada de sus múltiples travesuras, le había cerrado puertas y ventanas. Al asomarse al borde del vacío, sintió vértigo. Se agarró con una mano a una de las tuberías que bordeaban la fachada y vaciló de un lado a otro en el aire. Le daba miedo dejarse caer y permaneció así, bamboleandose, un buen rato.