sábado, 23 de marzo de 2013

La única fotografia. Minea.





Lo único que tengo es esta fotografía. No se vé demasiado bien porque se movió en el momento de hacerla y  la máquina no era buena. Hice la fotografía en el jardín de San Petesburgo. Hice algunas más, pero todas desaparecieron, excepto esta que guardé entre mis ropas, el día que nos detuvieron. Cuando entraron y nos pusieron a todos contra la pared, una de mis hermanas se desmayó, pero no nos permitieron que la auxiliaramos. 

lunes, 4 de marzo de 2013

EL SANTO PATRON. Josheras



La mujer se sobresaltó al oir el teléfono.

-Diga-, contestó con voz temblorosa-

-Me han dado el tercer grado-, dijo la voz de un hombre.

domingo, 24 de febrero de 2013

Instintos. Alvaro


Recorro con mis dedos su cuerpo empezando por la nuca. Dónde acaban los últimos rizos de  su pelo, empieza el cuello, fuerte y ancho. Ligeramente áspero; definitivamente masculino. A continuación los músculos de la zona superior de la espalda forjan dos simétricas partes ligeramente hendidas por la zona de la columna que forma el camino que sigo. Mi movimiento es tan lento que resulta imperceptible.  No tengo prisa. Es mi momento favorito. La calma.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Juliet, la camarera. Minea.




Esa noche, cuando llegué a trabajar, me dí cuenta de que el ambiente de agitación que había  en el bar se debía a la muerte de Susan. ¡Pobre Susan! La gordita de ojos azules y mejillas sonrosadas resultaba mucho más interesante muerta, con el cuello mordido, de lo que nunca había sido en vida.

jueves, 7 de febrero de 2013

Manchas de carmín. Rocío



Fue un día difícil para Tesa. Los pésames, las marcas de carmín en la mejilla con olor a colonia barata, la diadema que le apretaba la cabeza como si fuese de hierro y el cuello del vestido, tan almidonado que le costaba tragar saliva. Lo peor, sin embargo, fue la ausencia de lágrimas. Su madre

martes, 5 de febrero de 2013

TED. Josheras

Cuando Ted cumplió dos años, su padre Franf Smith, le entregó una caja grande, alargada.

Ted abrió mucho los ojos ante el dibujo de la misma.

Abrela machote, dijo Frank con voz ronca mientras guiaba las manos de Ted para romper el precinto.

domingo, 27 de enero de 2013

Herminia y Los Crimenes de la Clase Bisnes. Alvaro


Mujer, ¿cómo no te vas a acordar? Si fue la noticia de todos los telediarios hace unos años. No, no, eso fue lo del motín a bordo. Esa historia pasó antes. ¿O fue después? Bueno, da igual.
El caso es que José y yo, por fin desde su jubilación, nos íbamos de viaje juntos. Yo siempre he querido ir a las Canarias. Y chica para una vez que me hace caso…  para allá que nos fuimos, a las islas afortunadas.

lunes, 21 de enero de 2013

El anuncio. Rocío.


(versión corregida)

El anuncio comenzó a aparecer los martes, en una curiosa coincidencia, porque los martes era su día preferido de la semana para leer la prensa, en la pausa del desayuno. Los lunes estaba demasiado deprimido, pero al día siguiente parecía haberse acostumbrado de nuevo a la rutina del trabajo. En ese estado de ánimo, se fijó en el anuncio que se publicaba siempre en la página 12 (el doce de enero era su cumpleaños), diciendo “Salustiano, llámame”, seguido de un número de teléfono con prefijo de Albacete. ¿Cuántos Salustianos conocerían a alguien de Albacete? ¿Cuántos leerían aquel periódico de marcada tendencia política y se fijarían en el número de página en el que figuraba?

domingo, 13 de enero de 2013

Instinto de supervivencia. Rocío





(versión requetecorregida)

El gato estaba tumbado en el alféizar de la ventana, dejando que el sol entibiara su cuerpo atigrado. Tenía los ojos entrecerrados y, de vez en cuando, abría uno del todo para mirar abajo, hacia la calle. Respiraba con una especie de ronroneo asmático. Un par de moscas le zumbaban cerca de la oreja, pero él no hacía ademán de espantarlas. No muy lejos, una gata en celo maullaba su necesidad.

sábado, 5 de enero de 2013

Los Reyes Magos. Minea.




Mientras cosía los últimos botones, Paula no podía dejar de recordar cuando era una niña y su padre le leía un cuento y le daba un beso antes de dormir. La noche antes de que vinieran los Reyes Magos la acostaban un poquito más temprano no sin antes dejar tres copitas de anís para que sus Majestades de Oriente pudieran refrescarse antes de proseguir su viaje. Los Reyes Magos tenían que trabajar mucho y deprisa esa noche, se decía de niña. Y se preguntaba cómo era posible que llegaran a las casas de todos los niños y cómo era que tenían tanto dinero para comprar tantos regalos.